Anécdota curiosa con una cámara trasera de aparcamiento instalada en un todo terreno

Cuando era profesor de primaria, mis alumnos estaban deseando llegar a mi clase de ciencias, sobre todo porque de vez en cuando amenizaba el aula con clases prácticas para que los estudiantes pudieran experimentar con la física y la química mediante experimentos y juegos de fácil comprensión.

Uno de los juegos que practicábamos era coger un objeto cotidiano y cada alumno debía sostenerlo unos segundos hasta buscarle una aplicación. Un ejemplo de esto es cuando comenzábamos diciendo: ”¿para que vale el corcho? “, y el primer alumno contestaba “para hacer tapones” y lo pasaba, el segundo decía “ para proteger a los árboles” y seguía pasándolo, hasta que ya no encontrábamos más respuestas.

Cámara de ayuda al aparcamiento

Cámara de aparcamiento para instalar en el paragolpes trasero del coche

El Viernes pasado me vino a la memoria este recuerdo cuando aparqué mi todo terreno en la entrada de mi pueblo; una cuesta muy empinada y para terminar la maniobre encendí la cámara de aparcamiento trasera.

Al terminar la maniobra, me quedé mirando la pantalla del salpicadero y curiosamente la cámara colocada en mi paragolpes trasero, captaba una imagen del suelo de lo que parecía ser una moneda.

Bajé del coche y encontré una medallita con la imagen de un Cristo y una inscripción grabada con el nombre de Mariola. Guardé la medalla y como mi pueblo es tan pequeño, pregunté por ese nombre, aunque nadie me dijo conocer a una mujer con ese nombre.Una amiga de mi hijo me dijo que había estado en la comunión de su prima Mariola, y mira por donde apareció la dueña de la medalla.Le pregunté si sabía donde vivía su primita y la chiquilla me acompañó hasta su casa. La señora que nos abrió la puerta era la mamá de Mariola que se llevó una gran sorpresa cuando le mostré la medalla que había encontrado.

Más que las gracias, me llevé la satisfacción de ver como la pequeña Mariola sonreía mientras cogía con sus dos manos la medalla que había perdido el día de su comunión.

Desde luego, se que una cámara de  aparcamiento no es un detector de metales, pero precisamente fue la que encontró tan preciado tesoro de Mariola.

Cada vez que pongo la cámara trasera, me acuerdo de la anécdota, y me viene a la cabeza el juego que les proponía a mis alumnos. Seguro que si le preguntan a Mariola ¿para que sirve una cámara de aparcamiento? , sin duda contestaría: para encontrar mi medalla de la primera comunión.

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